Se acelera el ritmo de quiebras de entidades financieras en los EEUU

Sigue el ritmo de quiebras de entidades financieras de tamaño pequeño en los EEUU. Cómo cada viernes desde hace ya un par de año, la FDIC tomó el pasado viernes el control de 8 bancos más (y van 118 en lo que llevamos de año).

De momento el ritmo de quiebras de entidades financieras en 2010 está superando al del 2009, donde en todo el año quebraron 140 entidades en los EEUU. En agosto de 2009 el número de bancos cerrados era de 81. Entre las causas de esta aceleración en el número de cierres de entidades financieras, están los impagos que está teniendo que afrontar la banca derivada de una actividad inmobiliaria que sigue sin recuperarse en EEUU y que ahora está afectando de lleno al segmento inmobiliario comercial (Oficinas, centros comerciales y tiendas).

Las quiebras del 2009 le costaron a la FDIC cerca de 30.000 millones de dólares y estima que tendrá que desembolsar unos 60.000 millones de dólares más entre 2010 y 2015 en la intervención de entidades financieras.  En estos momentos la lista negra de bancos susceptibles de ser intervenidos por el regulador asciende a 775 entidades, 73 entidades más que hace 3 meses.

Desaparecen los bancos pequeños, mientras que los grandes son cada vez más grandes. Lo “ideal” para evitar una crisis similar.

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Como acceder a un crédito Microfinanciero Parte I

Amigos lectores, debo de agredecerles la paciencia requerida por esta ausencia de estas últimas semanas, a continuación les presentare como se analiza los Estados Financieros de cualquier empresa. Este articulo va dirigido a todas las personas interesadas en querer entender los Estados Financieros. No solo entenderlos si no mas bien utilizarlos a su favor cuando requieran diagnosticar su empresa, si sus ingresos estan aumentando, disminuyendo, o su mercaderia esta sin rotación, o si su empresa de servicios no genera utilidades, o  presentar sus Estados Financieros a la Entidad Recaudadora, en fin son muchos los propósitos que esto conlleva, aún mas importante si usted es un microempresario y requiere un crédito de alguna entidad financiera, yan que ellos si lo evaluaran y si sabran si estan en capacidad de pago o no.

Por cierto el análisis de Estados Financieros no solo sirve para propositos tributarios, sino mas bien para determinar como le va a la empresa. Muchos piensan que los Estados Financieros solo sirven a empresas grandes, y de grandes capitales. pero muchos obvian o simplemente ignoran el hecho de poder analizar nuestra pequeña empresa, como se desarrolla en el mercado y cual es su futuro, determinando conclusiones, consejos reparadores, acciones a tomar, en fin, tanta es la importancia analizar una empresa ya sea pequeña; como una libreria, tienda de abarrotes, su peluqueria, su consultorio medico, su puesto de venta pollos en el mercado, porque TODA ACTIVIDAD que genere ingresos busca en un punto determinado poder detenerse y tomarse fotos a su situación actual, analizarse y tomar decisiones que conlleven a enderezar una empresa o bien corregir ciertas cosa para que se siga trabajando y produciendo rentabilidad, utilidades. A través del análisis e interpretación de los datos que facilita el Balance General, el Estado de Ganancias y Pérdidas o sus asemejanzas, el empresario y directivo pueden obtener conclusiones sobre los siguientes aspectos de la gestión empresarial

Empezemos por analizar el Balance General, y sus objetivos. el análisis a realizar podrá partir de un Balance General en un momento concreto, o bien varios Balances Historicos.

En una Microempresa, el Balance General por mas que usted señor microempresario o empresario, no presente o no sea un empresario formal para la Sunat, usted genera ingresos por la actividad productiva que realiza. Ahora bien como puedo saber o elaborar mi propio Balance General, recuerde que esto es vital y de suma importancia para que usted determine cuanto tiene, y cuanto es su acumulación patrimonial.

 Para comenzar para poder analizar un Balance debemos de saber como elaborar un Balance. Si somo dueños de nuestra propia empresa, y si no tenemos o llevamos una contabilidad de manera formal por ser requerida de forma obligatoria,  determinaremos uno, sin importar si usted vende en la calle o tiene una cadena de tiendas.

Entonces determinaremos cuanto tenemos en efectivo, y para esto debemos relaizar un corte, a un periodo determinado de tiempo, en la via formal se usa a cada ejercicio contable. Esto quiere decir que en un periodo de 12 meses (un año) uno puede realizar un corte, o tambien en un mes, bimestre, una semana y hasta en un dia.

 Señor Microempresario si usted esta pensando prestarse de una entidad financiera, por diversos motivos, ya sea para ampliar su mercaderia o invertir en esta,  se debe de tener en cuenta una serie de requisistos:

1º Al momento de solicitar un préstamo, y si es prestamo Pyme (el cual nos estamos enfoncando),  lo que las entidades financieras requieren es la evaluación del negocio. Esto quiere decir que usted no puede pedir un prestamo para crear un negocio, o para invertir en un negocio nuevo. Como requisito básico es tener como mínimo 6 meses de funcionamiento de su negocio. Si usted quiere el dinero para invertir en un negocio nuevo debe tener un negocio ya para ser evaluado.

2º Otra condición importante es que su negocio sea propio, y muy importante que el lugar en que usted trabaja demuestre mediante un documentos ya sea una constancia o titulo de propiedad que usted es dueño del negocio.

3º Debe tener casa propia, en el caso de que no tenga casa propia varia las condiciones segun la entidad en donde usted solicita el préstamo, algunos les pide mínimo 1 año de haber vivido en una casa alquilada, esto se compara con los recibos de agua o luz que usted presenta. Si su analista cree necesario le pedira un aval que tenga una casa propia con su recpectivo titulo de propiedad.

4º Deberá tener buenos antecedentes en el sistema financiero, tiene que tener presente que todo el sistema financiero posee mecanismos que pueden averiguar sus anteriores préstamos, donde los saco, cuanto saco, hasta como los pago osea en que forma, puntualmente, o de forma regualr o mala. Esto es muy importante porque si usted realizó amortizaciones de manera fuera del plazo, esto va a determinar que el analista tome decisiones sobre la aprobación de su crédito. Y se toma mucho en cuenta si usted niega haber desembolsado un prestamo con otrso bancos, y si meinte en la forma de pago de estos. Ya que una mentira dice mucho de una persona.

Continuará…….

 

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Consulta: Venta de un terreno

Un cliente quien tiene una empresa que tributa en el Regimen General, nos pregunta, en que me puede afectar la venta de un terreno que esta a nombre de la conyuge, aduciendo que la minuta de consitucion de la empresa aparece el nombre del titular, más ella no figura como socia.

Segun la consulta el tema en cuestión es la venta de un terreno mas no una edificación, es decir no esta construido.

En el Informe N° 061-2007-SUNAT/2B0000 se esclarece la cuestión de que un inmueble, según el articulo 1º del TUO de la Ley del IGV, se encuentra afecto al IGV, siempre y cuando sea la primera venta de inmueble que realicen los constructores de los mismos. Por lo tanto no se encuentra afecto al IGV la venta de un terreno. 

En lo que se refiere al Impuesto a la Renta, la venta estaria en 2º Categoria, pero precisa que la venta sea de un inmueble no siendo casa-habitación. Si fuera distitnto a casa habitacion estaria gravada, osea seria un local comercial, o destinado para ser usado como uso comercial comercial, estaría gravado con un pago a cuenta de 0.5% del valor de venta.

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El IGV en el rubro Hoteles: Saldo a Favor

Como sabemos bien los hoteles, Apart Hotel, Hostal, Resort, Etc. se encuentran dentro del rubro de servicios, lo cual se encuentra afectos a los tributos del IGV, y presentar Renta mensualmente. Según este tipo de comercio se le cataloga dentro de las actividades de servicios empresariales de importancia. Si bien es cierto el Perú y sobre todo las ciudades frontera, las ciudades con mayor influencia de tráfico turístico, el mercado hotelero ha tenido un crecimiento considerable. El Estado ha promovido esta actividad, del cual es de destacar que el hecho de prestar servicios de alojamiento a no domiciliados, le permite hacer uso del beneficio del saldo a favor establecido en el artículo 34º del TUO de la Ley del IGV e ISC, ya que en la misma norma, en el artículo 33º, se incluye como operaciones consideradas de exportación la prestación de servicios de hospedaje y alimentación cuando esta es prestada a los antes mencionados no domiciliados.

Ahora bien para que se puede ejercer ese derecho, se debe de cumplir con un simplificado requisito de inscripción ante la Sunat, quien es el que lleva un Registro Especial de Establecimientos de Hospedaje; los mencionados requisitos son los que siguen:

- Tener RUC activo

- Encontrarse afecto al IGV

- El establecimiento debe haber sido declarado como domicilio fiscal o establecimiento anexo en el RUC.

- Presentar copia de la Licencia de Funcionamiento o de la Licencia de Apertura de Establecimiento, según corresponda, donde figure como actividad la de Servicios de Hospedaje, por cada establecimiento de hospedaje a inscribirse, debiendo exhibirse el original del documento.

Beneficios del acogimiento al presente régimen: 

Los establecimientos de Hospedaje que se acojan a este régimen tienen el beneficio del Saldo a Favor; en tal razón, le es aplicable toda disposición referida al Saldo a Favor prevista en la Ley y Reglamento de la Ley del IGV e ISC.

Limite:

Ahora que en el caso al fin de un mes por ejemplo tengamos Credito Fiscal de un determinado mes, se debe de confirmarse cuanto de ese Saldo a Favor puede utilizarse como tal. Entonces se puede decir que según el Articulo 4º del D.S. Nº 122-2001-EF, la compensación o la devolución del Saldo a Favor tendrá como límite el 18% aplicado sobre los ingresos obtenidos por la prestación de los servicios de hospedaje y alimentación a sujetos no domiciliados en el pais.

En el caso de la emisión de los comprobantes de pago que otorgue dichos establecimientos se debe de consignar la siguiente leyenda en la Factura: “EXPORTACIÓN DE SERVICIOS-DECRETO LEGISLATIVO Nº 919″.

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¿Quién es responsable de la burbuja inmobiliaria?

EL PAÍS inicia esta semana la publicación en NEGOCIOS de una serie de reflexiones de un grupo de economistas de reconocido prestigio sobre los orígenes y efectos de la crisis en nuestro país, así como propuestas específicas y sólidamente argumentadas para salir con rapidez y fortalecidos de la misma. Afiliados a universidades y centros de investigación, dentro y fuera de España, su rasgo común es la larga experiencia acumulada, a través de sus investigaciones, sobre las características de nuestra economía que la hacen especialmente vulnerable ante cambios negativos en el ciclo económico. La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) ha servido de vehículo para canalizar esta iniciativa coordinada por Antonio Cabrales (Universidad Carlos III y Fedea), Juan José Dolado (Universidad Carlos III), Florentino Felgueroso (Universidad de Oviedo y Fedea) y Pablo Vázquez (Universidad Complutense y Fedea) que se plasmará en un libro electrónico. El sector inmobiliario, el mercado de trabajo, las instituciones financieras, la política fiscal, la I+D o la educación son sólo algunos de los temas que se abordan en estos artículos.

Resulta que una generación de españoles va a perder sus ahorros porque los ha dedicado a comprar viviendas cuyo precio se está desmoronando. Así que no podremos contar con lo que esperábamos para la vejez y para nuestros hijos. Y muchos se han endeudado tanto que ahora no pueden hacer frente a sus obligaciones. Resulta además que nos hemos especializado en ser albañiles, fontaneros, electricistas, camioneros, cristaleros, fabricantes de puertas, vigas, grúas, baldosas o lavabos, aparejadores, vendedores de hipotecas, tasadores, registradores y un sinfín de ocupaciones relacionadas con la construcción; y que ahora nuestra experiencia laboral ya no vale y tendremos que dedicarnos a otra cosa.

Resulta además que el milagro económico español era un espejismo, porque nos hemos dedicado a construir casas que no habríamos querido construir de haber sabido lo poco que iban a valer en el futuro. Una casa sólo vale para vivir en ella, y si nadie quiere hacerlo, entonces no vale nada. Hemos comprado pisos que están cerrados o a los que vamos unos cuantos días al año, no porque tuviéramos grandes deseos de consumir viviendas, sino porque pensábamos que eran una reserva de valor para el futuro.

Resulta además que nuestros bancos y cajas se han dedicado a prestar a empresas promotoras y constructoras, y que muchas de éstas ahora no pueden devolver los préstamos, lo que podría llevar a la quiebra a los bancos y las cajas si es que pudieran quebrar. Resulta además que nuestros ayuntamientos han disfrutado de unos ingresos insostenibles gracias a las recalificaciones de terrenos y que los dispendios a los que nos han acostumbrado se acaban. Resulta además que los coches que hemos comprado en realidad no los podíamos comprar porque éramos menos ricos de lo que creíamos. Y de ahí a una completa distorsión del tejido productivo.

Finalmente, en cuanto este tipo de actividad insostenible se ha parado, la economía ha entrado en recesión. Para contribuir a entender un desvarío de consecuencias tan negativas, es necesario revisar la senda que han seguido los precios de la vivienda en España, sus causas, su predictibilidad y lo que podría haberse hecho para evitarla.

El crecimiento del sector de la construcción

El crecimiento de la construcción total ha sido altísimo, del 5% al año en 1996-2007. Entre 1998 y 2007, el parque de viviendas creció en 5,7 millones, casi el 30%. En el tercer trimestre de 2007, la construcción suponía el 13,3% del empleo total, muy por encima, por ejemplo, del 6,7% de Alemania o del 8,5% del Reino Unido.

Varios factores han estimulado la demanda de viviendas. Destacan la expansión económica (en parte debida al propio boom inmobiliario) y la consiguiente caída del desempleo, y la reducción de los tipos de interés hipotecarios tras la integración en el euro, del 11% en 1995 al 3,5% en 2003-2005, que a menudo eran negativos tras descontar la inflación. Además, la competencia bancaria ha facilitado el acceso y mejorado las condiciones del crédito hipotecario. También ha aumentado el número de hogares, en especial debido a una entrada masiva de inmigrantes, de alrededor de 4,2 millones entre 1996 y 2007. Por último, ha crecido la compra de inmuebles de familias no residentes, en una magnitud difícil de calcular.

La oferta respondió a la mayor demanda, como muestran los datos anteriores, pero no pudo satisfacerla completamente, lo que dio lugar a grandes subidas de precios de la vivienda: de una tasa de inflación anual del 1% en 1995-1997 se pasó al 18% en 2003 y 2004. En media, entre 1995 y 2007, la inflación de la vivienda fue casi del 10% anual.

En realidad, en la medida en que los agentes tengan expectativas de incrementos futuros de los precios de la vivienda y la demanda se vea influida positivamente por ellas, durante un tiempo es posible observar una espiral de crecimiento de la demanda, la oferta y los precios.

¿Ha habido una burbuja especulativa?

Una burbuja se caracteriza por la presencia de altos volúmenes de transacciones a precios muy distintos del valor económico fundamental. No es fácil de identificar, por la dificultad para calcular bien este último valor. A menudo, la identificación se realiza a posteriori, tras un colapso brusco de los precios. No obstante, en el mercado inmobiliario, por su escasa liquidez, ese colapso es más lento que en los mercados financieros e inicialmente se manifiesta más en las cantidades que en los precios. En España, la venta de viviendas se ha desplomado en 2008, calculándose que a finales del año había entre 650.000 y 1,3 millones de viviendas nuevas sin vender.

En todo caso, la revalorización de la vivienda en España entre 1997 y 2007 ha sido del 191% según The Economist, la segunda mayor de la OCDE y superior a la de países donde no se duda de la existencia de una burbuja, como Reino Unido (168%) o Estados Unidos (85%). En cuanto a la caída, según el INE, en el tercer trimestre de 2007 el precio de la vivienda nueva ha subido un 3,7% en términos interanuales, y el de la vivienda usada ha caído un 11,4%, frente a tasas respectivas de aumento del 9,2% y el 7,5% un año antes. La rapidez y la magnitud de estos cambios apuntan a una burbuja.

Más rigurosamente, los factores fundamentales antes citados (la expansión, los tipos de interés…) no explican por sí solos los precios alcanzados. Las estimaciones disponibles -por ejemplo, las del Servicio de Estudios del Banco de España- indican que los precios observados estaban muy por encima de los niveles justificados por los fundamentos económicos. Esta sobrevaloración se cifraba entre el 8% y el 20% ya en 2003 y entre el 24% y el 35% en 2004. Así, parece claro que una parte significativa de la inflación de la vivienda se ha debido a motivos especulativos: la gente compraba casas como inversión, porque esperaba que se revalorizasen. Además, se consideraban una inversión segura, frente al riesgo de los activos financieros revelado por el desplome de las bolsas de valores de 2002.

Vale la pena señalar que una burbuja no tiene nada que ver con los estados de optimismo o pesimismo colectivos que puedan asociarse con niveles de actividad económica altos o bajos, por la vía de un mecanismo de expectativas autocumplidas. En el caso de una burbuja, los precios no cumplen su función como mecanismo para la asignación correcta de recursos y se producen errores reales. Si la burbuja es grande y duradera, la mala asignación de recursos de ahorradores, empresas y trabajadores puede causar una cuantiosa destrucción de riqueza real.

¿Se sabía que había una burbuja?

Desde 2002, el Banco de España ha alertado sobre la sobrevaloración de la vivienda, aunque ha sido demasiado optimista sobre la probabilidad de que fuera “compatible con una reabsorción paulatina y ordenada”, quizá porque temía pinchar la burbuja. En 2003, The Economist estimaba la sobrevaloración en España en el 52%. En 2004, el Fondo Monetario Internacional la situaba en el 20%-30%. Entre los economistas españoles, José García-Montalvo la cifraba en 2003 en un 28,5%, indicando: “En resumen, es muy probable que el mercado inmobiliario español sea una bomba de relojería esperando a ser detonada”. No obstante, tanto altos cargos políticos como empresarios negaron repetidamente y hasta fechas recientes que hubiera una burbuja.

¿Eran los responsables políticos conscientes de la burbuja?

El programa electoral del PSOE de 2004 hablaba de apostar “por un nuevo modelo de crecimiento más sólido que el actual”. Su candidato a presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, decía: “Como tenemos un modelo económico basado en la construcción y en la hipoteca, las familias españolas están hoy más endeudadas que nunca en su historia”. Y el entonces coordinador del programa económico del PSOE afirmaba: “Esa política de alquileres que proponemos (…) evita que la gente, ante un cambio de expectativas, se ponga a vender y se produzca un desplome de precios, lo cual sería catastrófico”. Ciertamente, el entonces ministro de economía del PP declaraba: “La verdad es que estamos asentados en un ciclo largo y con pocas incertidumbres. Eso es indiscutible. Y lo importante es que es un modelo duradero”.

¿Podría haberse hecho algo para evitar la burbuja?

Atajar una burbuja es más fácil (técnicamente) si se cuenta con la herramienta adecuada: los tipos de interés. Es más difícil si no se tienen, como en España, que los ha dejado en manos del Banco Central Europeo (que durante mucho tiempo los mantuvo demasiado bajos para las necesidades de la economía española). No obstante, pensamos que las siguientes medidas, orientadas a conocer realmente el nivel de precios de la vivienda y a reducir las distorsiones fiscales que hacían artificialmente rentable este tipo de inversión, habrían mitigado la burbuja:

1. Mejorar la información sobre los precios de la vivienda. A diferencia de otros países, en España no existe información sobre precios reales de transacción. Sólo desde 2008 se dispone de datos registrales provenientes de las notarías y sólo en forma de índice, no de valor monetario (quizá por sospechar una infradeclaración en los valores escriturados). Hasta entonces sólo había series oficiales del Ministerio de Vivienda elaboradas a partir de datos proporcionados por empresas que tasan viviendas con cargo a los clientes, a menudo para la concesión de hipotecas. Por motivos obvios, ésta no es una fuente fiable. Y la política informativa oficial ha sido lamentable. Por ejemplo, ese ministerio anunció en octubre de 2004 que suspendía la publicación de datos de precios de la vivienda, aunque luego rectificó. Acto seguido introdujo un cambio metodológico que sesga la medición de los precios a la baja. ¡En la actualidad, este ministerio no ofrece en su página web ningún dato de precios anterior a 2005! Y en ningún momento se intentó que el público fuera consciente de la posible sobrevaloración de la vivienda.

Sin embargo, sería posible contar con información sobre el valor real de las transacciones inmobiliarias, por ejemplo, recabándola en una de las encuestas a los hogares que realiza el INE o llevando a cabo una encuesta específica para ello, y usarla para corregir la medición de precios de los cambios de calidad de la vivienda.

2. Reducir la desgravación a la vivienda en el impuesto sobre la renta, que sesga fuertemente las decisiones de inversión de los hogares hacia la vivienda frente a otros activos y, junto con la ley de arrendamientos, favorece la vivienda en propiedad (81,3% de los hogares en 2005) frente al alquiler. En 2002, el 79,7% de la riqueza bruta de los hogares correspondía a bienes inmuebles, frente al 75,5% de Italia o el 38,4% de Estados Unidos. En 2005, el porcentaje era ya del 80%. En 1998, el Gobierno del PP redujo la altísima desgravación existente, pero después no se ha avanzado por esta vía.

3. Aumentar la presión inspectora sobre las empresas y las transacciones inmobiliarias. Estimaciones recientes sitúan a España entre 2004 y 2005 como el tercer país desarrollado con más economía sumergida (20,5% del PIB), tras Grecia e Italia. Este porcentaje sólo se ha reducido en 2,2 puntos desde 2000. Probablemente una parte importante de la actividad oculta se canaliza a través del mercado inmobiliario. El Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda estima la evasión fiscal en el sector inmobiliario en 8.600 millones de euros anuales (alrededor del 0,8% del PIB).

¿Por qué no se intentó atajar la burbuja?

En primer lugar, porque la construcción es un sector intensivo en mano de obra, lo que es importante en un país con una tasa de paro estructuralmente alta. En segundo lugar, porque un aumento del valor de la vivienda favorece al votante mediano, que es propietario de su vivienda. Y en tercer lugar, porque el sector inmobiliario genera cuantiosos ingresos fiscales para el sector público, a los niveles nacional, autonómico y municipal. Por ejemplo, en 2004 suponía el 60% del presupuesto (excluyendo pasivos y transferencias corrientes) de la ciudad de Valencia y el 50% del de Madrid.

El Gobierno del PP se equivocó con su ley de liberalización del suelo de 1998. Creía que con más suelo aumentarían las viviendas y bajarían los precios. Craso error. Se compraban y se construían viviendas no porque fueran baratas, sino porque eran caras y se tenían expectativas de que lo fueran aún más en el futuro. Así, la ley del suelo echó leña al fuego de la burbuja, desencadenando una frenética actividad recalificadora gracias a la cual los gobernantes locales veían llenarse las arcas municipales (cuando no sus propios bolsillos).

Por su parte, los intentos del Gobierno del PSOE de fomentar la vivienda protegida y en alquiler y su nueva ley del suelo de 2007 han sido totalmente ineficaces. En realidad se ha limitado a cabalgar la burbuja hasta sus últimos estertores.

En definitiva, ambos Gobiernos han fallado en un asunto crucial: preservar a los ciudadanos de desmanes económicos que se lleven por delante sus ahorros, su empleo y su prosperidad. Es un fracaso del que se debe aprender para el futuro y por el que procede pedir responsabilidades.

Manuel Arellano y Samuel Bentolila son profesores del El Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI)

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¿El apocalipsis del capitalismo?

27 febrero 2009 2 comentarios

Imagine un día en que los bancos no tuvieran liquidez, y, en vez de prestar dinero a sus clientes, fueran ellos -o, más exactamente, los contribuyentes- quienes les prestaran más de medio billón de euros. Imagine que grandes bancos de inversión de EE UU y Europa fueran rescatados de la quiebra por fondos de países en vías de desarrollo. Imagine que las viviendas perdieran una cuarta parte de su valor en dos años, y miles de familias no pudieran hacer frente a sus hipotecas, obligando a los Gobiernos a socorrer a los más apurados pagando la ampliación de los créditos hipotecarios. Imagine que los precios de los alimentos básicos se dispararan, se iniciara el racionamiento de arroz en EE UU y en Europa y el coste del petróleo se triplicara en cuatro años sin que apenas se detectaran revueltas sociales, ni la Bolsa, aunque a la baja, sufriera crash alguno. En realidad no hace falta tener mucha imaginación: todo eso ya ha sucedido.

La pregunta que ahora se hacen casi todos los expertos -con la única excepción, tal vez, de los que están a sueldo de los gobiernos- es si estamos ante una crisis más, dentro de los grandes ciclos económicos que alternan la bonanza con la depresión, o se trata de algo más.

¿Es el fin del capitalismo tal y como lo conocemos? Esa pregunta no es nueva. Ni mucho menos. Se ha utilizado en decenas de publicaciones para explicar fenómenos tan dispares como la incorporación de la mujer al mundo laboral, el imparable ascenso de China e India, o la globalización. Pero ha vuelto a ser acuñada para tratar de explicar en una sola frase las turbulencias que sacuden los mercados internacionales desde hace casi un año.

Bajo ese mismo título, el diario The Independent publicaba el pasado 28 de marzo un artículo que resume la teoría que podría denominarse apocalíptica. “El mundo occidental se encuentra en una crisis económica de una magnitud similar a la del petróleo de 1973. Asistimos nada menos que al desmoronamiento del liberalismo, el modelo ideológico y económico dominante en los últimos 30 años”, decía el rotativo.

Cuando los mercados son concebidos en términos de obtención de beneficios, no promueven -como dice la teoría clásica liberal- la eficiencia en los servicios, sino la concentración de la riqueza y la especulación. De esta forma, el valor económico real de los activos del planeta es ahora tres veces inferior a los instrumentos financieros (bonos, títulos, acciones, derivados, etcétera) emitidos tomando como referencia esos activos.

Incluso alguien que vive de la buena marcha del negocio financiero como el presidente del BBVA, Francisco González, alertó hace justo un año de esa inflación financiera y “del riesgo que supone el auge de los hedge funds y del capital riesgo”.

Y, mientras, los asalariados se han enfrentado a 35 años de rebaja de su parte de la tarta. La edad de oro del asalariado, como proporción del PIB, fue entre la II Guerra Mundial y la crisis del petróleo, y no esta edad de la liberalización, en la que sólo el 1% de la población en el Reino Unido (ojo, no de Congo) controla más de un tercio de toda la riqueza del país, según el diario británico.

Esa corriente de pensamiento (o de pesimismo, según se mire) no hace sino sumar adeptos a medida que las turbulencias se prolongan. La afirmación de que estamos ante la peor crisis financiera desde la Gran Depresión de 1930 es compartida por gente nada sospechosa de extremista. El multimillonario Georges Soros, el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, el ex director del FMI Rodrigo Rato o el economista Paul Krugman han comparado la actual crisis financiera con los acontecimientos posteriores al crash bursátil de 1929.

A ese pesimismo le dan carta de naturaleza publicaciones que pasan por ser biblias del capitalismo, como The Economist, Fortune, Business Week o Financial Times. Hay expertos que piensan que esta crisis puede desembocar en un apocalipsis si las autoridades monetarias no dan con la solución adecuada. No son precisamente pancarteros antisistema, sino analistas reconocidos o altos cargos de bancos de inversión con sueldos estratosféricos. Entre los más renombrados: Kenneth Rogoff, profesor de la Universidad de Harvard y ex economista jefe del FMI; David Rosenberg, estratega jefe de Merrill Lynch; Henry Kaufman, jefe de Solomon Brothers entre 1970 y 1980 y dueño ahora de una firma de inversión; Bernard Connolly, analista de AIG y ex jefe de análisis de la Comisión Europea, y Stephen Roach, jefe de operaciones en Asia de Morgan Stanley.

Aunque desde posturas muy diferentes, todos critican la falta de reacción de las autoridades monetarias para prever las consecuencias de una economía crecientemente especulativa apoyada en el apalancamiento, es decir, en instrumentos financieros (bonos, opciones, acciones, futuros, derivados, etcétera) cuyo valor es muy superior al valor real de los activos en que se basan.

La “exuberancia irracional de los mercados”, una expresión de Greenspan que hizo fortuna, ha sido llevada al extremo en el caso de los bancos de inversión. Las cinco mayores firmas independientes -Goldman Sachs, Merrill Lynch, Morgan Stanley, Lehman y Bear Stearns- tenían un nivel de deuda en 2007 de 41 a 1, según cálculos de Fortune. En plata: por cada euro contante y sonante que captan se endeudan por 41.

Para entenderlo mejor, lo sucedido desde la última crisis de 2001 se parece al cuento de la lechera, la aldeana que, según caminaba hacia el mercado para vender su cántaro de leche, hacía planes sobre las ganancias crecientes que podía obtener y llegaba a la conclusión de que, trueque tras trueque, acabaría comprándose una granja. En un descuido, el cántaro cae y se rompe, y todos los sueños se van al garete. En la crisis financiera mundial, el cántaro son las hipotecas basura, y los planes de la lechera se llaman CDO, SIV y Conduits, los nombres imposibles de los paquetes de títulos basados en esas hipotecas -y en la firme creencia de que su valor crecería en el futuro-, que han contaminado a todo el sector financiero internacional cuando son un fenómeno genuinamente estadounidense.

Pero las hipotecas -denominadas subprime o directamente basura- habían sido otorgadas alegremente a gente de dudoso crédito que ahora no puede hacer frente a los pagos. Y el valor de los títulos, como los sueños de la aldeana, se ha venido abajo. No sólo el de las hipotecas subprime, sino el de todos los productos financieros relacionados con ellas. Ahora, los bancos no se fían de sí mismos porque aún no saben quién posee esos productos que sencillamente no pueden colocarse en el mercado: nadie sabe cómo valorar nada de lo relacionado con las subprime. El FMI ha hecho una estimación del agujero de las entidades financieras: un billón de dólares. Pero la banca apenas ha reconocido hasta ahora una cuarta parte de esas pérdidas.

Jan Loeys, de JPMorgan, cree que hablar de la peor crisis desde la Gran Depresión “es una exageración que refleja el calor del momento”, pero admite que sus efectos perdurarán en los mercados “al menos una década”.

Una de las causas apuntadas por Fortune para esa locura especulativa es la ambición de los ejecutivos de esas firmas de inversión, que de 2002 a 2006 triplicaron sus beneficios hasta los 30.000 millones de euros, y eran más rentables que la industria farmacéutica o la energética. A sus ejecutivos no les importaba el creciente riesgo que asumían las entidades, porque en ello les iba su sueldo. Las retribuciones de los empleados representaban el 60% de los ingresos de esas firmas, frente al 20% que suponen los salarios en la banca comercial.

“Uno de los agujeros por los que ha llegado la crisis es que no se ha controlado bien el riesgo, ha faltado juicio para tomar decisiones de inversión por un problema de incentivos perversos. Quienes contrataban las hipotecas basura en EE UU eran agentes que trabajaban a comisión, no les importaba si luego el cliente pagaba o no. Y los bancos se quitaban del balance esos créditos al venderlos en paquetes financieros. Al final nadie se interesaba por si el crédito era de buena o de mala calidad, porque todo se vendía. Pero eso va a cambiar”, asegura Guillermo de la Dehesa, presidente de Centre for Economic Policy Research, con sede en Londres.

Henry Kaufman, que llegó a ser conocido como Doctor Fatalidad (Dr. Doom) porque predijo el alza de las tasas de inflación y los tipos de interés en la década de los ochenta, ha señalado que la actual crisis no tiene nada que ver con las anteriores. Las de 1998 (que provocaron graves problemas en varios países asiáticos, con fuertes devaluaciones de sus monedas) y 2001 (tras el pinchazo de la burbuja puntocom) tuvieron su origen en mercados emergentes. En cambio, la actual nace -y hasta ahora se mantiene- en Occidente: EE UU y Europa.

Kaufman ha responsabilizado de “la peor calamidad global desde la II Guerra Mundial” a la Reserva Federal (Fed), el banco central norteamericano, por permitir esa expansión financiera sin base real y no poner coto a las prácticas especulativas. Para este economista, no es suficiente con inyectar dinero al sistema, sino que hay que controlarlo férreamente, con la creación de una autoridad supervisora que regule y vigile a la banca.

Rogoff también critica a la Fed por su decisión de combatir la recesión reduciendo los tipos de interés, porque, a su juicio, esa medida convertirá a EE UU en una máquina de inflación a escala mundial, agravando las tensiones procedentes del alza de las materias primas.

Pero el dramatismo de su análisis es aún mayor cuando pronostica que el rescate del sistema financiero no resistirá porque no hay suficiente dinero fresco. Por el contrario, estima que persistirá la contracción del crédito y el desplome del valor de los pisos, que desembocará en un “gigantesco rescate inmobiliario que costará a los contribuyentes estadounidenses un billón de dólares o más”. ¿Y quién se atreverá a comprar esa nueva deuda con los tipos de interés por los suelos y un dólar más devaluado que nunca?, se pregunta.

La respuesta: “El próximo año habrá un aumento masivo de las quiebras corporativas en EE UU, aun cuando muchas empresas llegaron a la recesión con balances sólidos. Las finanzas estatales y municipales están aún en peores condiciones. Ante la caída de ingresos, decenas de municipios en EE UU podrían quebrar”.

Stephen Roach también tiene su apodo. Le llaman el eterno bajista (perennial bear) por sus previsiones fatalistas. Considera que estamos viviendo las consecuencias de la segunda burbuja en siete años, tras la crisis que tuvo lugar entre 2000 y 2001 con el desplome de los valores tecnológicos, provocando un colapso financiero que representaba al 13% del producto interior bruto (PIB). Pero señala que la actual crisis es mucho más grave porque combina dos burbujas, la hipotecaria y la crediticia, que afectan simultáneamente a la construcción y al consumo, que representan el 78% del PIB de EE UU, un peso seis veces mayor que en la anterior crisis.

Roach estima que el recorte de los tipos en EE UU no bastará para ayudar a los consumidores que han visto caer el valor de sus propiedades y tienen difícil acceso al crédito. Y propone medidas fiscales de corte keynesiano que favorezcan las exportaciones e inversiones para renovar las anticuadas infraestructuras del país para salir de la recesión.

Apocalípticos o no, la inmensa mayoría de los expertos coincide en el hecho de que el sistema financiero no volverá a ser el de antes. Cuanto más profunda es una crisis, mayores cambios provoca. Pero hasta los neoliberales tienen claro que ya nada será igual. “No estoy seguro de que podamos ir tan lejos como para hablar del fin del capitalismo como lo conocemos. Pero es evidente que vamos hacia un mundo en el que la banca va a estar sujeta a una regulación mucho más restrictiva que la actual”, explica desde Washington Desmond Lachman, economista de cabecera de la American Enterprise Institute, un influyente think tank neoconservador. “El peligro es que la reacción ante la crisis crediticia provoque un exceso de regulación en el sistema financiero, como sucedió tras los escándalos de WorldCom y Enron”, añade, en una posición similar a la que ha adoptado recientemente el Instituto de Finanzas Internacionales, el gran lobby bancario.

El papel de los bancos centrales está siendo fundamental en la resolución de la crisis. Pero sus acciones son discutibles, hasta el punto de que muchos analistas los han puesto en el disparadero. Bernard Connolly, economista de la aseguradora AIG, podría llamarse también el analista antieuro, por su aversión a la moneda común europea, a la que responsabiliza de casi todos los males del Viejo Continente. Ahora vuelve a la carga, al punto de que ha señalado que si la Fed, aunque con medidas no siempre acertadas, trata de evitar la crisis financiera, la misión del Banco Central Europeo (BCE) parece ser la de provocarla. Su teoría tiene como base que la Unión Económica y Monetaria (UEM) se fundó sobre una economía y un marco alemán sobrevalorados, financiados por el resto de países y respaldados por el BCE mediante tipos de interés artificialmente bajos para la conveniencia del conjunto de la UEM.

Esa combinación generó un boom económico en muchos países que tenía como base el sobreendeudamiento de familias y empresas gracias a la sobreexposición crediticia de bancos e inversores, a menudo basado en la ilusoria seguridad de un inflado precio de la vivienda. Muchos de esos países acumularon enormes déficit y deberán restaurar ahora su competitividad. Pero, como están atrapados en la UEM, sólo pueden hacerlo mediante un ajuste del mercado laboral: desempleo y reducciones salariales. En cadena, esas altas tasas de paro y la caída de los precios y salarios harían que las deudas que han contraído familias y negocios fueran impagables; es decir, el caos. Sobre España, Connolly tiene peores augurios que las brujas de Macbeth: “España se dispone a afrontar la más calamitosa de todas las circunstancias: un ciclo de recesión, deflación y caída general de todo el sector privado”.

Es de esperar que Connolly y el resto de los apocalípticos yerren. Porque lo peor que le puede pasar al atribulado propietario en apuros no es colgar el cartel de “se vende” en el balcón de casa, sino que el cartel lo herede el banco que le concedió la hipoteca. Del destino de ese cartel depende, tal vez, el futuro de la economía, en España y en el resto del mundo.

 

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Atención: Ley Mype a la Vista

El DL 1086 y su reglamento están muy lejos de ayudar al objetivo de ir adecuando la institucionalidad del país a los retos que supone la puesta en vigencia del TLC con EEUU. Este decreto, al decir de sus autores(1), sería el instrumento sustantivo para la formalización de la microempresa y el acceso progresivo a los derechos laborales. Lo que se pone en duda, más aún de concretarse el traslado del tema mype de Trabajo a Produce.

Dicha ley, por lo demás, tiene un diagnóstico inadecuado de la realidad de la microempresa, simple y anclado en una deformación legalista de un tema que, por esencia, es de índole económico. Así, para dicho DL, la no formalización de dichas unidades empresariales obedece, esencialmente, a un asunto de “elevados costos laborales”.

En ese sentido, el DL 1086 profundiza, por 2 vías, el régimen laboral especial (RLE) que consagró la 28015. Primero, al levantar la condición de transitoriedad –por 5 años– a los adscritos a dicho RLE. Al hacerlo permanente perpetúa la segmentación del mercado de trabajo. Segundo, al extenderlo a los trabajadores de la pequeña empresa, que por efectos de dicho DL ahora incluye a las empresas de hasta 100 trabajadores, cuando hasta hace poco solo comprendía hasta las de 50. Así, poco más de 1,3 millones de puestos de trabajo acabarán degradándose en sus condiciones laborales. El RLE, en la práctica, al acabar incluyendo al 80% de los asalariados privados se convertirá en el “régimen general” de trabajo, concretando así la “reforma laboral” anhelada por los fundamentalistas liberales.

En realidad, el DL 1086 solo incluye un aspecto en beneficio de los trabajadores de la microempresa: el cofinanciamiento estatal del seguro médico y del aporte previsional. Pero hay que recordar que este beneficio solo se activa si al trabajador se le incorpora en el RLE y, consecuentemente, se le paga al menos el salario mínimo. Conviene recordar que, en el 2006 solo un tercio de los asalariados de las mypes estaba recibiendo dicho salario.

Mientras que en la mype una mayoría de trabajadores no recibe el salario mínimo, en la pequeña empresa la realidad es muy distinta. Dos tercios de trabajadores de dicho segmento sí son pagados con al menos el salario mínimo, es decir, una mayoría. Más aún, en el segmento de 10 a 49 trabajadores, ya había –en el 2002– un 60% de los trabajadores en condiciones de formalidad(2).

Entonces, en razón de qué argumentación se degrada las condiciones de trabajo de quienes laboran en el segmento de empresas de hasta 100 trabajadores. La única explicación que se puede encontrar es la búsqueda de su “competitividad” a través del recorte de derechos laborales. Lo cual es la forma menos moderna de promoverla. La apuesta inteligente va por el lado opuesto: aumentar el excedente de ellas a través de mejoras en la productividad y la innovación, para lo cual la capacitación y la asistencia técnica a la mype son las herramientas básicas. Pero como esto le significaría al Estado peruano más de los 15 millones de soles que le dedicó en el 2006 (MTPE, 2006), el gobierno prefiere concentrar “los incentivos” en el recorte de los derechos laborales.

La incorporación de regímenes laborales especiales como “incentivos” para dinamizar un sector como el de la mype tiene un enfoque meramente normativo y, por ello, inefectivo. El problema real es la ausencia de un Estado facilitador de procesos de inclusión –políticas sectoriales explícitas, con recursos– que no están en la agenda de la “mano invisible”.

(1) Entrevista al ministro de Economía Luis Carranza: “La reforma laboral es la más importante”. En http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2008-07-13/la-reforma-laboral-mas-importante.html

(2) Lévano de Rossi, Cecilia (2005), “Elaboración de estadísticas de la micro y pequeña empresa”, http://www.mypeperu.gob.pe/investigacion/Estudio.pdf

Este artículo también lo puede leer en http://aeperu.blogspot.com

No se pierda el domingo Actualidad Económica con PEDRO FRANCKE

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CCL sugiere eliminar exoneraciones para mejorar recaudación

CCL propone eliminar exoneraciones, evitar evasión de impuestos y combatir contrabando para poder mejorar recaudación fiscal

La eliminación progresiva de las exoneraciones tributarias como alternativa para atenuar la eventual caída en la recaudación de impuestos, propuso el economista César Peñaranda de la Cámara de Comercio de Lima (CCL).

 

-Está comprobado que la mayoría de las  exoneraciones tributarias no han cumplido sus objetivos y eso podría ser analizado para irlas ajustando progresivamente permitiendo mayores al gobierno. Alrededor de 2 puntos porcentuales del PBI podrían recuperarse enfrentando el tema de las exoneraciones , precisó.

 

De igual modo, dijo, se debe enfrentar mejor el tema de la evasión porque sólo se recauda sólo 7% del PBI a través de impuestos como el IGV en lugar del 9 %; y se pierden otros ingresos por el contrabando .

 

En Radio Nacional, Peñaranda explicó, previamente, que si se espera que la recaudación de impuestos sea menor este año es por la coyuntura que hará que el crecimiento económico del país también será menor.

 

-Lo que sucede es que la dinámica de crecimiento para este año será menor, 4 ó 5 puntos  porcentuales menos. Eso jala hacia abajo la recaudación, se están cayendo los precios de los comodities entonces para Sunat será más complicado cumplir con las previsiones de ingresos, precisó.

 

Fue luego de recordar que la recaudación de impuestos ha ido mejorando en los últimos años debido a la dinámica económica del país.

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Sunat recaudó S/.31,586 millones por concepto de IGV durante 2008

La Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat) informó hoy que en diciembre de 2008 se recaudó 2,619 millones de soles por concepto del Impuesto General a las Ventas (IGV), registrando un crecimiento real de 14 por ciento respecto de similar mes de 2007.

 

Indicó que el aumento en la recaudación del IGV fue consistente con la buena performance de la actividad económica, no obstante el deterioro del contexto internacional y su impacto en el desempeño económico del último trimestre del año.

 

Dicho resultado permitió que la recaudación acumulada del IGV alcance los 31,586 millones de soles en 2008, registrando un crecimiento, en términos reales, de 18.2 por ciento respecto al monto obtenido durante 2007.

 

En relación a sus componentes, el IGV interno ascendió en 2008 a 15,749 millones de soles y creció 9.6 por ciento; mientras que el IGV importado ascendió a 15,836 millones de soles, registrando un crecimiento de 28.2 por ciento.

 

Entre los principales factores que explican el comportamiento positivo del IGV durante 2008 se pueden mencionar el dinamismo registrado por la actividad económica nacional que se refleja en una tasa de crecimiento anual del Producto Bruto Interno (PBI) que se estima supere el nueve por ciento.

 

También influyó un crecimiento de la demanda interna superior al 12 por ciento; este último resultado impulsado por el crecimiento tanto del consumo privado como de la inversión privada y pública;

Además estuvieron las acciones de facilitación y control llevadas a cabo por la Sunat y su impacto sobre la ampliación de la base tributaria y reducción de los niveles de incumplimiento.

 

De otro lado, durante 2008 las ventas gravadas de los Principales Contribuyentes registraron un crecimiento real de 9.6 por ciento, siendo las ventas de los sectores no primarios las que registraron un mejor comportamiento al crecer 9.9 por ciento.

 

Mientras que las ventas de los sectores primarios aumentaron en 8.5 por ciento en el mismo período.

Por su parte, las compras gravadas registraron un crecimiento de 12.6 por ciento, obteniendo el sector no primario un crecimiento de 12.2 por ciento mientras que las compras del sector primario tuvieron un aumento de 14 por ciento.

 

Estos resultados reflejaron el mayor dinamismo de la actividad económica nacional y de las importaciones.

 

Cabe señalar que diciembre fue el primer mes en que se observaron caídas tanto en las ventas como en las compras de los Principales Contribuyentes, registrando las ventas una caída de 1.3 por ciento; mientras que las compras cayeron en un 4.1 por ciento, lo que podría estar reflejando menor actividad comercial en un contexto de acentuación de la crisis financiera internacional.

 

 

ANDINA

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¿De Verdad Alan García Cree que la Crisis no nos Afectará?

Pedro Francke

El Presidente García declaró el año pasado que el Perú “está libre de la crisis financiera, inmobiliaria e hipotecaria….porque tiene una economía estructurada y sólida… y porque cuenta con un stock de divisas e inversiones comprometidas y crecientes”. Nada más falso.

De hecho, los efectos de la crisis internacional sobre la economía peruana ya se empezaron a sentir, sólo que todavía no llegan a los hogares. El cobre, que llegó a valer 4 dólares la onza, hoy solo vale 2.80. Las industrias de exportación empiezan a sentir la pegada de la menor demanda externa. El BCR ya ha tenido que sacar 2,700 millones de dólares de sus reservas, porque los capitales se están yendo del país.

Todavía no sabemos la magnitud de los efectos de esta crisis internacional sobre el Perú. Si estamos a mitad del terremoto, ¿cómo vamos a saber cuánto son los daños? Espérense unos meses a que termine este terremoto financiero internacional y allí podremos saber. Pero de que habrá efectos sobre el Perú, los habrá y no serán pequeños.

Sobretodo, porque la política económica de los dos primeros años de este gobierno nos ha puesto en una situación muy vulnerable. Dejó que las ganancias extraordinarias producidas por el boom de precios de las materias primas, como el cobre, se las llevaran mayoritariamente las empresas mineras y petroleras, en vez de aprovecharlas para lanzar las reformas requeridas en educación, salud, justicia y seguridad ciudadana. No ha ordenado la distribución del canon, multiplicando conflictos entre regiones y generando, en algunas provincias altamente favorecidas, booms artificiales que ahora se van a deshacer como burbujas en el aire. Con el TLC, nos ha enganchado a una economía en recesión y en declive. Favoreció que los bancos peruanos se endeudaran a corto plazo por 6 mil millones de dólares del exterior, lo que pone a nuestro sistema financiero y nuestra economía en situación muy vulnerable si esos capitales se van. Ha elevado el tope de inversiones de las AFPs al exterior, justamente cuando necesitamos preservar que los capitales se queden en el país.

Es verdad que por otro lado tenemos bastantes reservas internacionales. Ojalá sean suficientes para resistir los embates de la crisis internacional, pero eso no está para nada asegurado: el BCR ha perdido el 10% de sus reservas disponles (posición de cambio en menos de un mes, así que a este ritmo, no duramos un año. Este gobierno ha aplicado irresponsablemente políticas financieras de “libre mercado” similares a las que han incubado la crisis financiera internacional. Las palabras de Alan García de que todo está bien, son igualitas a las que dijo Bush unas semanas atrás. Hasta que todo su castillo de naipes se derrumbó.

Las políticas fondomonetaristas que está aplicando el ministro Valdivieso, proveniente del FMI, tampoco auguran nada bueno. El recorte del gasto público se está dando con toda fuerza, afectando el gasto social y las inversiones regionales. Mientras tanto, ningún ajuste sobre mineros que nadan en nuestro oro o financistas irresponsables.

Alan García es tan inconsistente, que hace pocos meses decía que todo el problema de la inflación era culpa de afuera, del exterior. Ahora resulta que lo que pasa afuera, no nos afecta para nada. ¿Cómo creerle?

Ojalá que las palabras de García sólo sean un poco de demagogia y de un engaña muchachos. Porque si de verdad cree lo que dice, y no está preparando a su gobierno para enfrentar la crisis, se nos va a venir muy fea la cosa.

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